Día de Muertos, Morelos

Almost full moon, a sticky sweet smell
running through the cemetery.
Dying flowers, the smell of accordions
and tequila. Candles burning
one night every year, light
dancing across marble names,
memory flickering across faces.
Muertos. Stumbling now,
through the orange light of candles,
fire-colored flowers of the dead,
the washed-out moonlight falling blue.
A hushed swirl of words, the dark
huddled families laughing or weeping,
speaking or singing, dancing or starting fights.
Miquiztli. The pavement lying reflective,
water running out from under the flowers,
stars punctuating shifting clouds,
the sky reflected under our feet.
Tombs like small houses,
all clean and immaculate on both sides.
A traffic jam of families trying to push their cars
out through the cracks. They’re stopped,
shouting at the crossroads, determined
to pass first, to get out,
to leave behind.
Xóchitl. Señores selling sweets, selling wax,
señoras lined up selling cempasúchil—
flower of the dead—ten pesos a bunch.
Some with flowers wilting in their hands,
some leaving one flower on each grave
that is still, somehow, unadorned—
setting petal-fire to the stones
whose familiars never returned.
The heat of so many candles,
calacas carved of recuerdos,
pan de muerto, ponche,
mezcal burning on the lips.
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Día de Muertos, Morelos
Casi luna llena, un dulce y pegajoso olor
recorre el cementerio.
Flores moribundas, el olor de acordeones
y tequila. Velas que se encienden
una noche cada año, la luz
que danza encima de nombres en mármol,
los recuerdos parpadeando en los rostros.
Muertos. Ahora tropiezan
por entre la luz naranja de las velas,
las flores color fuego de los muertos,
la deslavada luz de luna cayendo azul.
Un remolino callado de palabras, las oscuras
familias acurrucadas riendo o llorando,
hablando o cantando, bailando o comenzando riñas.
Miquiztli. El pavimento descansando reflexivo,
agua escurriendo por debajo de las flores,
las estrellas puntuando las nubes cambiantes,
el cielo reflejado bajo nuestros pies.
Las tumbas, pequeños hogares,
limpias e inmaculadas por ambos lados.
Un embotellamiento de familias tratando de sacar sus carros
de entre las grietas. Están detenidos,
gritan en las intersecciones determinados
a pasar primero, a salir,
a dejar atrás.
Xóchitl. Señores vendiendo dulces, cera,
señoras en fila vendiendo cempasúchil,
flor de los muertos, a diez el ramo.
Algunos con flores que se marchitan en sus manos,
algunos dejando una flor en cada tumba
que está, aún, de alguna forma, sin adornar,
prendiéndole pétalo-fuego a las lápidas
cuyos parientes nunca volvieron.
El calor de tantas y tantas velas,
calaveras grabadas con recuerdos,
pan de muerto, ponche,
mezcal quemando los labios.
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traducción: j.emilio.rodríguez

