Arizona Freeway Sunrise

The grasses are always dancing in the median,
headbangers, seed sowers, dry spines twisting.
Freeway flowers face early decapitation—
guillotine tirewind, lit by skyfire:
here the sun is literally a star,
made of beaten copper, sharp, imperfect.
As the star pulls itself up again, 
the sky goes streaked, the improbable
pattern of yellow-red, vivid. 
The radio stations are just murmurs in the static.
The cities hide behind the horizons.
The tires break grass necks.
The flowers throw themselves
like colorful, suicidal philanthropists
into the eastbound, into the westbound.
Saguaro shadows are twirling sundials
on the clock face of burning sand,
they tick, they spin, they speak
until they’re spoken to, torn down,
paved over, left in piles, sold.
The rush, the hush, 
the hiss of wind and the
immutable silence of light. 
The piston explosions,
the cellphone syllables.
Two realities in the same moment.
Two landscapes that never touch.
Arizona freeway sunrise.
A breeze blowing through barbwire.

Amanecer en carretera de Arizona

Los pastos siempre bailan en el camellón,
de atrás para adelante, esparcen la semilla, sus secas espigas se tuercen.
Las flores de carretera enfrentan temprana decapitación;
viento-guillotina de llantas, iluminadas por el fuego del cielo:

aquí el sol es literalmente una estrella
hecha de cobre forjado, puntiaguda, imperfecta.
Mientras la estrella se levanta de nuevo,
bandas cruzan el cielo, el improbable
patrón de amarillo-rojo, intenso.
Las estaciones de radio sólo son murmullos en la estática.
Las ciudades se esconden detrás de los horizontes.
Las llantas rompen cuellos del césped.
Las flores se arrojan
como coloridos y suicidas filántropos
hacia el este, hacia el oeste.
Las sombras de los saguaros son manecillas
que giran sobre el cuadrante de la arena hirviente,
hacen tictac, giran, hablan hasta que se les habla,
derribados, asfaltados, apilados, vendidos.
La prisa, la calma, el silbar del viento y el silencio
inalterable de la luz. Las explosiones de pistones,
las sílabas de celulares.
Dos realidades en un mismo instante.
Dos paisajes que jamas se tocan.
Amanecer en carretera de Arizona.
Una brisa silbando entre alambre de púas.

Trad. de J. Emilio Rodríguez